Llego en Figueres, Catalonia a las 15:55. Hace mucho calor cuando estoy de pie en el sol del verano y la luz deslumbrante hace que todo se vea naranja. Puedo oír la ropa seca que está en las ventanas de los edificios, aunque no hay mucho viento. Creo que la mayoría de la gente están al dentro para evitar el calor. Me siento en un restaurante donde pido solamente un vaso de agua con mucho hielo. Por cuarenta minutos estoy allí disfrutando mi hielo crujiente. Puedo sabor el sal de mi sudor con cada sorbo.

Decido de caminar más aunque tengo un dolor extraño en la pierna. Estoy pensando de esta peina y como necesito encontrar un hotel para mis maletas cuando me conozco un niño, tal vez, un adolescente. A primera vista, pienso que está escribiendo, pero a segunda vista puedo ver que está dibujando. Le pregunto qué está dibujando y no recibo una repuesta. Su pelo negro brilla en el sol de la tarde- puedo ver solamente la parte posterior de la cabeza. Estoy curiosa con este extranjero. Cruzo la calle y el niño sale apresuradamente. Pronto veo que ha olvido su cuaderno. Lo abro y me sorprende para los dibujos: ojos en todos tamaños, criaturas extrañas y montañas distorsionadas. Busco para su figura en la calle, pero no hay nadie. Estoy solo con este cuaderno en mi manos. Los iniciales SD son tallados en su cubierta.